Inicio » Clima » Terremotos en Tenerife: Izaña se suma a los focos del Teide

Terremotos en Tenerife

En Tenerife ha crecido el interés por la sismicidad tras detectarse una actividad inusual bajo la montaña de Izaña , un área que tradicionalmente figuraba como tranquila. La isla suma este año un volumen notable de pequeños temblores, con eventos que, aunque muy débiles, dibujan un panorama geológico en continua reorganización interna.

Los registros del Instituto Geográfico Nacional describen microseísmos a escasa profundidad y de baja magnitud, imperceptibles para la población. Este comportamiento no supone una alarma, pero sí refuerza la necesidad de vigilancia constante en un territorio volcánico donde la sismicidad de fondo es parte del funcionamiento natural. Los episodios quedan reflejados en la instrumentación científica.

Tenerife y sus focos sísmicos

Actividad sísmica en Tenerife

El mapa sísmico insular se organiza en tres áreas principales: Las Cañadas del Teide, el emergente foco de Izaña y la zona marina del volcán de Enmedio, entre Tenerife y Gran Canaria. En conjunto, los sensores suman ya más de un millar de eventos en lo que va de año, con claros contrastes en profundidad y mecanismos.

Izaña: un foco emergente

En el entorno de los telescopios del Teide se han catalogado alrededor de 56 microterremotos en el último año, con magnitudes iguales o inferiores a 1 y profundidades que se mueven entre 4 y 7 kilómetros. Por su tamaño y ubicación, no son percibidos por los vecinos y solo quedan reflejados en la instrumentación.

Los primeros episodios se remontan a finales de primavera y, desde entonces, el patrón ha ido consolidando a Izaña como un punto a observar. Los especialistas barajan varias explicaciones, con mayor peso para procesos de ajuste de la isla ligados a su estructura y carga volcánica; por el momento no se ha confirmado un origen magmático directo.

Las Cañadas del Teide, bajo lupa desde 2016

El sector de Las Cañadas concentra la mayor atención científica. Desde 2016 se han documentado hasta seis enjambres sísmicos, formados por decenas o cientos de temblores muy pequeños en cortos intervalos. Presentan un componente de baja frecuencia asociado a la interacción con fluidos, una firma compatible con la presencia de magma en profundidad.

Además, en 2023 se midieron deformaciones del terreno de amplitud extremadamente baja en el entorno del Teide. Estas señales, al nivel del ruido instrumental, no han mostrado crecimiento sostenido en los dos últimos años, por lo que no se interpretan como indicio de una erupción inminente.

Actividad en el entorno del volcán de Enmedio

En la franja marina entre Tenerife y Gran Canaria se han registrado este año varios centenares de seísmos, con magnitudes generalmente pequeñas y profundidades que alcanzan hasta unos 36 kilómetros. Aunque popularmente se vincula al volcán de Enmedio, el análisis del IGN no ve señales claras de dinámica magmática en estos eventos.

El debate científico contempla tres hipótesis principales: una falla aún no demostrada que separaría las islas; ajustes por cambios de carga entre los edificios volcánicos de Tenerife y Gran Canaria; y una corteza oceánica más delgada que ofrecería al magma un camino preferente (teoría que también plantea dudas por la ausencia de enjambres característicos).

Sismicidad reciente en la isla

En las últimas jornadas se han localizado varios temblores en La Orotava y Arico, con magnitudes que se mueven entre valores inferiores a 1 y algo por encima de 2, y profundidades cercanas a los 6 km. Este comportamiento encaja con la sismicidad habitual de baja energía en Tenerife.

Ninguno de estos eventos ha sido sentido de forma generalizada ni ha motivado cambios en los niveles de alerta. La vigilancia se mantiene activa y coordinada, una práctica estándar en un archipiélago volcánico donde la prudencia es parte del protocolo.

Cómo se vigila y qué significa para la población

La red de estaciones del IGN, en colaboración con universidades y centros internacionales, detecta señales minúsculas gracias a sismómetros y sistemas geodésicos. Este despliegue permite identificar enjambres, estimar profundidades y medir pequeñas deformaciones del terreno con alta resolución temporal. Además se han impulsado nuevas estaciones de vigilancia en la isla.

Para los residentes, el mensaje clave es doble: la sismicidad de baja magnitud es normal en Tenerife y no implica por sí sola un peligro inminente; al mismo tiempo, el seguimiento continuo facilita anticipar escenarios y afinar la cuando la actividad cambia.

La fotografía actual sitúa a Tenerife como un territorio volcánico dinámico, con Izaña emergiendo como nuevo punto de interés junto a Las Cañadas y el entorno marino de Enmedio. Con más de un millar de temblores leves este año, la isla confirma un pulso sísmico bajo que, lejos de alarmar, reitera la utilidad de una vigilancia fina y sostenida.