Un nuevo estudio de la NASA revela que Ceres pudo haber tenido una fuente de energía persistente hace miles de millones de años, lo que podría haber sustentado una hipotética habitabilidad.

Ceres es el único planeta enano del sistema solar interior, que orbita entre Marte y Júpiter. En 2006, a diferencia de Plutón, que fue degradado de planeta a planeta enano, Ceres ascendió de asteroide a planeta enano, pero hasta ahora siempre ha parecido frío e inhóspito.
Sin embargo, gracias a un nuevo estudio realizado por la agencia espacial estadounidense, parece posible que en el pasado Ceres podría haber albergado una fuente de energía profunda y duradera, capaz incluso de mantener condiciones habitables.
En particular, Ceres puede haber tenido una fuente persistente de energía química, es decir, el tipo adecuado de moléculas necesarias para alimentar ciertos metabolismos microbianos.
¿Qué ha descubierto la NASA?
Este estudio se realizó con base en datos científicos obtenidos durante la misión Dawn de la NASA, que concluyó en 2018. De hecho, durante esta misión, se reveló que las regiones brillantes y reflectantes de la superficie de Ceres en realidad están compuestas principalmente de sales, residuos de líquidos que se elevaron desde el subsuelo.
Hot science on a cold dwarf planet: Ceres may be cold now, but new research suggests it once had a lasting source of chemical energy. When combined with the briny water and carbon molecules found in its interior, Ceres may have been habitable. https://t.co/EWz9u6Y95F pic.twitter.com/qshQOlDoP9
— NASA Solar System (@NASASolarSystem) August 20, 2025
Más tarde, en 2020, se descubrió que la fuente de este líquido era un enorme depósito de salmuera ubicado debajo de la superficie del planeta enano.
Además, investigaciones posteriores basadas en datos de la misión Dawn han puesto de manifiesto la presencia de materia orgánica en forma de moléculas de carbono. Este tipo de molécula es esencial, aunque no suficiente, para el sustento de las células microbianas.

En definitiva, en Ceres alguna vez estuvieron presentes moléculas de agua y carbono, dos elementos esenciales para las condiciones de habitabilidad.
Con los últimos descubrimientos se ha encontrado un tercer elemento fundamental: una fuente duradera de energía química en el pasado distante del planeta enano que podría haber hecho posible la supervivencia de cualquier microorganismo.
Sin embargo, cabe señalar que esto no significa que Ceres haya albergado formas de vida. De hecho, actualmente no existe evidencia de la existencia de microorganismos en este cuerpo celeste. Simplemente significa que alguna vez pudo haber ofrecido condiciones propicias para la existencia de formas de vida unicelulares.
Los investigadores luego construyeron modelos térmicos y químicos que reproducen la temperatura y la composición del interior de Ceres a lo largo del tiempo, y descubrieron que hace unos 2.500 millones de años, su océano subterráneo podría haber tenido un flujo constante de agua tibia que contenía gases disueltos que se elevaban desde rocas metamórficas en el núcleo rocoso.
What Did Ceres Look Like Before?
A new simulation suggests that the dwarf planet Ceres may have once been a warm, wet place. About 1 billion years after its formation, its interior was heated by radioactive decay, which contributed to the existence of subsurface oceans.
The pic.twitter.com/1UTe3zASFj
— Black Hole (@konstructivizm) August 23, 2025
Este calor provino de la desintegración de elementos radiactivos dentro del planeta enano cuando era joven.
¿Podría Ceres volver a ser habitable?
Obviamente, hoy en día resulta muy complicado que aparezca vida en este planeta enano: es extremadamente frío y el calor producido por la desintegración radiactiva en su interior no es suficiente para mantener el agua líquida, por lo que la mayor parte está ahora congelada o concentrada en salmuera.
Un futuro habitable no es posible para este planeta enano porque, a diferencia de las lunas de Saturno o Europa, la luna de Júpiter, Ceres, no se beneficia del calentamiento interno debido a las fuerzas de marea generadas por los grandes planetas alrededor de los cuales orbita.
El pasado habitable de Ceres, cuando alcanzó su máximo potencial energético, probablemente ocurrió entre 500 y 2000 millones de años después de su formación, o hace unos 2500 a 4000 millones de años.
Referencia de la noticia:
Samuel W. Courville et al., Core metamorphism controls the dynamic habitability of mid-sized ocean worlds—The case of Ceres.Sci. Adv.11,eadt3283(2025).DOI:10.1126/sciadv.adt3283