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climatología

Cuando hablamos del viento y sus diferentes manifestaciones, estamos abordando uno de los fenómenos más fascinantes e influyentes en el clima de nuestro planeta. El viento no es simplemente aire en movimiento; es la consecuencia de complejos procesos atmosféricos y juega un papel esencial en la regulación del clima, el transporte de energía y hasta en el día a día de muchas culturas y actividades humanas, como la navegación, la agricultura o incluso ciertos deportes.

Entender las diferencias entre los vientos alisios, contralisios y vientos polares es clave para comprender cómo se mueve la atmósfera, por qué llueve en unos lugares y no en otros, de dónde vienen los temporales o por qué determinadas zonas tienen climas tan contrastados. A continuación, te adentrarás en el mundo de los vientos planetarios, su origen, características, influencias y curiosidades, para que, al terminar, tengas una imagen clara de cómo funcionan estos grandes motores invisibles de la Tierra.

¿Qué es el viento y cómo se origina?

El viento es el movimiento del aire en la atmósfera respecto a la superficie terrestre, principalmente generado por diferencias de presión atmosférica que, a su vez, están motivadas por el calentamiento desigual de la Tierra por el Sol. Dicho de otro modo, las áreas que reciben más radiación solar se calientan más, el aire asciende y genera zonas de baja presión, mientras que en las regiones más frías, el aire desciende creando altas presiones. El aire se desplaza de las zonas de alta presión hacía las de baja, pero su camino no es recto: la rotación de la Tierra introduce el llamado efecto Coriolis, que desvía la dirección de los vientos hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur.

Además, el viento puede moverse de distintas maneras: en sentido horizontal por la superficie (lo que comúnmente percibimos) y también verticalmente, como ocurre en las corrientes ascendentes y descendentes que forman las nubes y originan fenómenos convectivos.

La circulación general de la atmósfera: células y zonas climáticas

tres tipos de vientos

La circulación general de la atmósfera es la que distribuye la energía y las masas de aire a gran escala por todo el planeta. Imagina la Tierra seccionada en bandas latitudinales, cada una con su propio sistema de vientos y dinámicas, estructuradas principalmente en tres células por hemisferio:

  • Célula de Hadley: entre el ecuador y los 30° de latitud, es responsable de los famosos vientos alisios.
  • Célula de Ferrel: entre los 30° y los 60°, da origen a los vientos del oeste.
  • Célula Polar: desde los 60° hasta el polo, donde predominan los vientos polares del este.

Estas tres células forman auténticos «engranajes» de circulación atmosférica donde el aire asciende, se enfría, desciende y vuelve a moverse en superficie, completando un ciclo fundamental para el transporte de calor y la estabilidad del clima global.

Célula de Hadley y los vientos alisios

Dentro de la célula de Hadley, que abarca desde el ecuador hasta aproximadamente los 30° de latitud, se produce uno de los fenómenos más característicos del planeta: los vientos alisios. Estos soplan de manera bastante constante durante todo el año, especialmente entre los trópicos de Cáncer y Capricornio.

¿Cómo funcionan? En el ecuador, el fuerte calentamiento solar hace que el aire caliente ascienda, generando áreas de baja presión. Este aire, cargado además de humedad, asciende y al enfriarse forma nubes que desembocan en las típicas lluvias torrenciales de las zonas ecuatoriales, especialmente en la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT). A medida que el aire se eleva, se desplaza hacia el norte y el sur en altura, se enfría y finalmente desciende en torno a los 30°, generando cinturones de altas presiones subtropicales.

Desde estas zonas de alta presión, el aire viaja de nuevo hacia el ecuador, pero es desviado por el efecto Coriolis . En el hemisferio norte soplan del noreste al suroeste y en el hemisferio sur, del sureste al noroeste, siempre acercándose al ecuador.

Características principales de los vientos alisios:

  • Soplan con gran constancia y regularidad durante todo el año, aunque pueden reforzarse en ciertas estaciones.
  • Tienen una importante carga de humedad, lo que explica la abundancia de lluvias en las zonas tropicales marítimas.
  • Son decisivos para el clima de regiones como las Islas Canarias o el Caribe, donde regulan las precipitaciones y la temperatura, y para la vegetación y paisajes tan diferenciados entre las vertientes expuestas y resguardadas.
  • Históricamente fueron fundamentales para la navegación, estableciendo rutas comerciales y siendo conocidos como «trade winds» en inglés, ya que permitían los viajes marítimos entre Europa, África y América.

Un apunte curioso es que en zonas donde estos vientos encuentran barreras montañosas, como ocurre con el Pico del Teide en Canarias, pueden bifurcarse y producir fenómenos meteorológicos locales muy marcados.

Vientos contralisios (contracorrientes en altura)

vientos clave en el mundo

El ciclo de la célula de Hadley no termina con los vientos alisios en superficie. Cuando el aire ascendido en la ZCIT se enfría y desplaza hacia latitudes más elevadas, en capas superiores de la atmósfera, se genera un flujo de retorno: los vientos contralisios. A estos también se les conoce como «vientos del oeste en altura» y viajan en sentido opuesto a los vientos alisios, es decir, desde el ecuador hacia los trópicos, pero a altitudes mucho mayores.

Estos vientos juegan un papel fundamental para cerrar el ciclo de circulación en la célula de Hadley, ya que transportan aire seco y frío que, al descender en torno a los 30°, origina las zonas subtropicales áridas y desérticas caracterizadas por altas presiones y bajas precipitaciones, como ocurre en el Sáhara o el desierto de Atacama.

En definitiva, los contralisios permiten que el aire caliente y húmedo que sube en el ecuador regrese, tras perder humedad y bajar de temperatura, a las latitudes subtropicales, favoreciendo la estabilidad y los climas secos de esas regiones.

Célula de Ferrel y los vientos del oeste

Entre los 30° y los 60° de latitud, tanto en el hemisferio norte como en el sur, se encuentra la célula de Ferrel. Aquí predominan los vientos del oeste, también conocidos como «westerlies».

Estos vientos influyen de forma determinante en el clima: favorecen la llegada de borrascas y frentes fríos, impulsan precipitaciones abundantes en las fachadas atlánticas, e incluso impactan en la formación y desplazamiento de las corrientes oceánicas.

Zona de convergencia intertropical (ZCIT)

La ZCIT es una franja ecuatorial donde confluyen los vientos alisios de ambos hemisferios y que constituye una auténtica «fábrica» de nubes, tormentas y lluvias, debido a la intensa insolación y la consecuente ascensión del aire húmedo. Esta zona no es fija: se desplaza a lo largo del año siguiendo el movimiento aparente del Sol, ascendiendo hacia el norte en verano boreal y desplazándose al sur en el verano austral. Esto provoca marcadas estaciones húmedas y secas en regiones cercanas al ecuador, como Costa Rica o el Amazonas. Además, el desplazamiento de la ZCIT se está viendo afectado por el cambio climático, desplazándose ligeramente hacia el norte en los últimos años.

La célula polar y los vientos polares del este

En las latitudes extremas, a partir de los 60° hasta los 90° en ambos hemisferios, se localiza la célula polar. Aquí, el frío intenso de los polos genera un anticiclón permanente: el aire frío, denso y seco, desciende y se desplaza hacia el sur como vientos polares del este.

Estos vientos soplan, por el efecto Coriolis, desde el este hacia el oeste, aunque en superficie su recorrido es menos regular y puede verse interrumpido por el relieve y la presencia de masas de hielo. Aunque son menos intensos que los vientos del oeste, juegan un papel clave en la configuración de los climas gélidos polares y en la formación de frentes polares, donde chocan con las masas de aire más templado, generando sistemas de tormentas y borrascas características de las regiones polares y subpolares.

Diferencias clave entre vientos alisios, contralisios y vientos polares

  • Vientos alisios: soplan desde las altas presiones subtropicales hacia el ecuador, son constantes durante el año, cargados de humedad, importantes para la navegación histórica y responsables del clima tropical húmedo.
  • Vientos contralisios: se localizan en altura, circulan en sentido opuesto a los alisios (de ecuador hacia los trópicos), transportando aire seco y frío, cerrando el ciclo de la célula de Hadley y favoreciendo la formación de los grandes desiertos.
  • Vientos polares: predominan entre los 60° y los polos, son fríos y secos, se mueven desde las altas presiones polares hacia el sur (o norte en el hemisferio sur), chocando con masas de aire templado y generando frentes polares y borrascas.

Otros vientos planetarios y locales

Junto a estos grandes sistemas circulatorios, existen otros vientos que, aunque más locales o estacionales, también tienen influencia en el clima y vida diaria de muchas regiones:

  • Monzones: vientos estacionales que cambian de dirección en función de la diferencia térmica entre continentes y océanos, muy marcados en Asia.
  • Brisas: como las marinas y terrestres, producen cambios diarios en las zonas costeras y en los valles-montaña por diferencias de temperatura.
  • Fenómenos locales: como el Cierzo, Tramontana, Levante o Ábrego en España, que son vientos que deben su nombre y características al relieve y condiciones locales.

Importancia histórica y actual de los vientos planetarios

A lo largo de la historia, el conocimiento de los vientos como los alisios o vientos del oeste ha sido fundamental para la navegación, el comercio internacional y la exploración. Los portugueses, españoles, ingleses y otras naciones desarrollaron rutas marítimas seguras gracias al entendimiento de estos vientos, lo que facilitó el intercambio entre continentes y, en gran medida, la configuración del mundo moderno.

Hoy en día, los vientos planetarios siguen siendo clave para la meteorología, la aviación, la producción de energía eólica, la agricultura y la vida cotidiana. Además, el viento actúa como agente erosivo, transportador de partículas y polinizador natural, e incluso puede manifestarse como fuerza destructiva en forma de huracanes, tornados o ciclones.

Medición y clasificación del viento

Para medir la dirección y velocidad del viento, se utilizan herramientas como el anemómetro y la veleta. Además, la Escala de Beaufort permite clasificar la intensidad del viento, desde la calma absoluta hasta el temporal huracanado, lo que resulta útil tanto para navegantes como para meteorólogos.

La dirección del viento se expresa siempre indicando el punto cardinal de procedencia (por ejemplo, viento del norte sopla desde el norte hacia el sur) y se mide en grados desde el norte geográfico. En los aeropuertos y carreteras, las mangas de viento facilitan una visualización rápida tanto de la dirección como de la intensidad.

Interacciones entre el viento y otros fenómenos

formacion de corrientes

Los vientos planetarios y locales interactúan constantemente formando sistemas complejos como frentes, borrascas, anticiclones y corrientes en chorro en las capas altas de la atmósfera. Estas corrientes en chorro pueden alcanzar velocidades impresionantes y tienen un papel protagonista en la formación de tormentas y en la circulación de los sistemas meteorológicos a escala planetaria.

La relación entre el viento y las corrientes marinas también es notable: aunque ambos sistemas están influenciados por la rotación terrestre y las diferencias de temperatura, siguen patrones similares especialmente en la región ecuatorial, pero no dependen directamente uno del otro.

Comprender la diferencia entre los vientos alisios, contralisios y polares permite interpretar mejor los patrones climáticos globales, las estaciones y los comportamientos atmosféricos extremos. Así, ya sea que te encuentres planificando un viaje, practicando deportes en la naturaleza, dedicándote a la agricultura o simplemente curioseando sobre el clima, tener esta información en mente te permitirá comprender por qué el tiempo es como es en cada rincón del planeta y cómo la atmósfera busca equilibrar en todo momento las diferencias de temperatura y presión, manteniéndose en un constante movimiento.