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La meteorología es una ciencia fascinante que nos sorprende con fenómenos tan impactantes como el granizo. A muchos les despierta curiosidad una pregunta: ¿puede granizar de noche? Aunque el sentido común lleve a pensar que la oscuridad impide estos episodios, la realidad es mucho más compleja y sorprendente. Este artículo ofrece una explicación científica detallada, accesible y basada en estudios de referencia, sobre por qué, cómo y cuándo se produce el granizo, con especial atención a su posible formación durante la noche.

Repasaremos no solo los mecanismos tradicionales, sino también los hallazgos más recientes sobre el proceso interno de crecimiento del granizo, su relación con el cambio climático y hasta cómo la ciencia afronta la predicción de estos eventos extremos. Prepárate para entender todos los entresijos del granizo, desde la chimenea de una nube hasta el suelo, pasando por sus registros extremos y curiosidades que probablemente desconocías.

¿Cómo y por qué se forma el granizo?

El granizo es una forma de precipitación sólida que se produce en condiciones atmosféricas específicas, sobre todo dentro de nubes de desarrollo vertical conocidas como cumulonimbos. Estas nubes son el resultado de una extraordinaria inestabilidad en la atmósfera, donde el aire caliente y húmedo asciende rápidamente hasta encontrar capas de aire mucho más frías en altura.

El proceso inicia con una partícula sólida previa (núcleo de condensación), que puede ser polvo o una minúscula gota helada, la cual es impulsada por las violentas corrientes ascendentes dentro de la nube. A medida que sube, se adhieren gotas de agua, y cuando la temperatura en la zona alta es suficientemente baja, el agua se congela rápidamente formando capas sucesivas de hielo alrededor del núcleo original.

La acción repetida de su ascenso y descenso dentro de la nube, atrapada por distintas corrientes de aire, hace que el granizo crezca en tamaño y forme sus características capas concéntricas, alternando entre hielo opaco y transparente según las condiciones del entorno. El ciclo se repite hasta que el peso de la piedra de granizo supera la fuerza de las corrientes ascendentes y cae por su propio peso hacia la superficie.

Este fenómeno está íntimamente vinculado a las tormentas eléctricas intensas. Según datos internacionales, el tamaño medio de un granizo dañino varía mucho, pero las piedras suelen oscilar entre 5 y 50 milímetros, aunque se han registrado ejemplares de hasta 15 centímetros y pesos superiores a 1 kg.

¿Cuándo y dónde es más probable que caiga granizo?

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Tradicionalmente, los episodios de granizo son mucho más frecuentes durante la tarde que por la noche. La razón principal es que el proceso de calentamiento del suelo, impulsado por el Sol durante el día, favorece la formación de las corrientes ascendentes necesarias para el crecimiento vertical de las nubes tormentosas. Para profundizar en cómo se desarrollan estos fenómenos, puedes consultar nuestro artículo sobre tornados en Estados Unidos .

Durante el día, el suelo se calienta, el aire próximo a la superficie asciende por ser más ligero y húmedo, generando esas potentes chimeneas convectivas dentro de las nubes. Esto explica que la mayoría de las granizadas tengan lugar en verano y primavera, cuando existe un mayor contraste térmico entre las capas bajas y altas de la atmósfera.

Geográficamente, el granizo es habitual en regiones continentales de latitudes medias e interiores, en especial en zonas montañosas o en países con veranos cálidos y atmósferas inestables. España, Italia, el Mediterráneo y los Balcanes son ejemplos típicos en Europa, mientras que Argentina, Chile, China, India, Canadá o los estados de Colorado, Nebraska y Wyoming en EEUU, son también áreas proclives.

Sin embargo, aunque es más raro que granice por la noche, sí puede suceder. Son casos excepcionales que coinciden con ambientes de aire inusualmente frío en altura y condiciones que no requieren tanto calor superficial para desencadenar las tormentas. Para entender mejor cómo se da esta situación, te invitamos a explorar nuestro artículo acerca de las noches tropicales en España.

¿Por qué es menos frecuente el granizo nocturno?

El enfriamiento del suelo durante la noche elimina el motor principal del proceso convectivo: la energía térmica generada por el Sol. Sin ese aporte energético, las corrientes ascendentes disminuyen y las nubes cumulonimbos encuentran más dificultad para desarrollar la verticalidad necesaria.

Aun así, existen condiciones atmosféricas especiales donde la presencia de aire excepcionalmente frío en capas superiores puede provocar tormentas incluso sin calor en superficie. En estos casos, las granizadas nocturnas son posibles, aunque suelen ser menos intensas y pasan más desapercibidas. Para más detalles sobre estos fenómenos, consulta nuestro artículo sobre alertas por viento fuerte y tormentas.

Por la noche, además, el propio fenómeno se observa con más dificultad, por lo que a veces puede darse el caso de que una granizada pase inadvertida, sobre todo si es débil o localizada.

El proceso científico de formación del granizo: nuevos descubrimientos

Durante décadas, la ciencia se ha basado en el modelo de reciclaje dentro de la nube para explicar la estructura en capas del granizo: un ascenso y descenso reiterado gracias a corrientes de aire, formando capas sucesivas según su paso por distintas zonas de la nube. No obstante, un reciente estudio de la Academia China de Ciencias ha revolucionado nuestra comprensión.

Utilizando análisis de isótopos estables, los investigadores descubrieron que no todos los granizos siguen el mismo recorrido dentro de la nube. De hecho, solo una minoría presentó pruebas del reciclaje clásico, mientras que la mayoría de las piedras analizadas mostraron descensos constantes o movimientos ascendentes puntuales. Incluso hubo casos de desplazamientos prácticamente horizontales.

Esto implica que la estructura interna y las capas del granizo dependen del entorno local dentro de la nube, más que de un ciclo repetido de ascenso y descenso. Además, los embriones de granizo pueden formarse fuera del rango de temperatura tradicionalmente aceptado, lo que significa que las condiciones para su desarrollo son más diversas de lo que se pensaba.

Estos avances permiten mejorar la capacidad predictiva y la evaluación del riesgo de granizadas, abriendo nuevas vías para proteger infraestructuras y personas.

Claves atmosféricas para la aparición del granizo

Para que una tormenta produzca granizo, deben coincidir varios factores esenciales:

  • Gran cantidad de humedad en la atmósfera y aire caliente cerca de la superficie.
  • Corrientes ascendentes potentes que transporten gotas de agua a capas altas donde la temperatura sea negativa.
  • Diferencias marcadas de temperatura entre las capas bajas y altas (contraste térmico).
  • Presencia de núcleos de condensación (partículas sólidas o microgotas heladas).
  • Altura suficiente del nivel de congelación para que las piedras de granizo lleguen al suelo antes de fundirse.

La intensidad y el tamaño de las piedras dependen de la fuerza de las corrientes de aire: cuanto más vigorosas, mayor tamaño puede alcanzar el granizo.

¿Cómo afecta el cambio climático a las granizadas?

El patrón global de tormentas de granizo está cambiando debido al calentamiento global. A medida que la atmósfera se calienta, puede almacenar más humedad y fomenta tempestades más intensas en ciertas regiones. El aire cálido incrementa la evaporación en la superficie, favoreciendo la formación de nubes desarrolladas verticalmente.

Según expertos, en áreas donde antes la humedad era el factor limitante, la frecuencia de tormentas de granizo podría aumentar. Sin embargo, en otras regiones, las granizadas pueden disminuir pero ser, paradójicamente, más intensas y con piedras de mayor tamaño. Esto se debe a que una atmósfera más cálida derrite más rápido los granizos pequeños, mientras que los ejemplares más grandes sobreviven a su caída, resistiendo mejor ese tramo cálido antes de llegar al suelo.

El uso de tecnologías como las almohadillas de granizo (que registran el tamaño de los impactos) ha demostrado, por ejemplo en Francia, que los días con granizo pequeño han disminuido, pero los episodios de granizo grande son ahora más frecuentes. Los modelos climáticos prevén este tipo de cambios en diversos puntos del planeta.

Impacto y riesgos de las tormentas de granizo

Las tormentas de granizo son fenómenos meteorológicos muy peligrosos y destructivos. Cada año causan daños en cultivos, infraestructuras, vehículos y propiedades privadas, llegando incluso a ocasionar lesiones graves e incluso muertes en casos extremos.

Ejemplos recientes han dejado huella en distintas partes del mundo, como la letal granizada en Girona o en el Reino Unido, con piedras de hasta 10 centímetros de diámetro capaces de atravesar ventanas, techos o dañar líneas eléctricas. El registro más pesado documentado es una piedra de 1,02 kg en Bangladesh, mientras que los modelos de simulación sugieren que el tamaño máximo teórico podría estar en los 27 cm de diámetro (el tamaño de una bola de bolos).

La acumulación de granizo también puede provocar inundaciones y deslizamientos de tierra, especialmente en áreas propensas a relieve abrupto, además de colapsar sistemas de drenaje urbano.

¿Cómo se mide y clasifica el granizo?

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Normalmente, el tamaño del granizo se mide con una regla y se compara con objetos cotidianos, como monedas, huevos o pelotas, aunque esto puede generar confusiones. Organizaciones meteorológicas emplean escalas estándar y sistemas de codificación como el METAR, donde GR indica granizo grande y GS, granizo pequeño o graupel.

La velocidad de caída también varía según el tamaño: un granizo de 1 cm puede caer a unos 9 metros por segundo, mientras que uno de 8 cm puede superar los 48 metros por segundo.

Intentos históricos y actuales de controlar o prevenir el granizo

Desde la Edad Media, las poblaciones han intentado combatir las granizadas con métodos rudimentarios, como campanas o cañones, sin demasiado éxito. En el siglo XX, una técnica conocida es la siembra de nubes con yoduro de plata, que busca estimular la formación de cristales de hielo y reducir el tamaño del granizo. Sin embargo, los resultados son inciertos y existen dudas sobre su impacto ambiental y su coste elevado.

Hasta ahora, ningún sistema ha logrado una protección total contra el granizo, aunque en algunas zonas se han conseguido reducir la severidad de algunos episodios.

¿Qué dice la ciencia sobre el futuro del granizo?

Las investigaciones recientes, como el análisis de las «huellas dactilares» isotópicas, están permitiendo reconstruir de manera precisa la formación y trayectoria de cada piedra de granizo. Esto puede transformar la predicción meteorológica, permitiendo anticipar riesgos y mejorar las medidas de protección.

La ciencia aún enfrenta retos en cuanto a recursos y tecnología en ciertos países, por lo que la mejora en la predicción de granizadas extremas será progresiva.

El granizo, con su capacidad para sorprendernos y desafiar los límites de la meteorología, puede formarse incluso durante la noche en condiciones atmosféricas específicas. Esto demuestra la complejidad de la atmósfera terrestre y la importancia de seguir investigando sus procesos para comprender mejor la fuerza de la naturaleza y protegernos de sus efectos.