Inicio » Clima » Climogramas Ombrotérmicos: Qué Son y Cómo Interpretarlos

Ejemplo de climograma ombrotérmico

Cuando se trata de analizar el clima de una región y entender sus variaciones a lo largo del año, los climogramas ombrotérmicos se presentan como una herramienta imprescindible para estudiantes, docentes y apasionados de la geografía o las ciencias ambientales. Estos gráficos no solo permiten visualizar de un vistazo las diferencias entre estaciones, sino que también ayudan a identificar periodos de sequía, la regularidad de las lluvias y las oscilaciones de temperatura, haciendo posible comparar climas de diversas partes del mundo de manera sencilla y precisa.

En las siguientes líneas se desglosan de forma minuciosa todos los aspectos sobre los climogramas ombrotérmicos: qué son, cómo se elaboran, sus diferentes variantes, qué información nos proporcionan y de qué manera se interpretan para reconocer los principales tipos de clima y su repercusión en el medio y en las actividades humanas. Además, se analizan los métodos más utilizados y los matices de cada diagrama, integrando toda la información clave para que puedas identificar, leer y comentar cualquier climograma como un auténtico experto.

¿Qué es un climograma ombrotérmico?

Un climograma ombrotérmico, comúnmente abreviado como climograma, es un gráfico mixto que representa de forma conjunta los valores mensuales de temperatura media y precipitación de un lugar específico a lo largo de los doce meses del año. Se considera una de las expresiones gráficas más representativas para el estudio climatológico, ya que permite observar de un solo vistazo la evolución conjunta de estos dos parámetros fundamentales.

El término ombrotérmico hace referencia a la combinación de «ombro» (lluvia o precipitación) y «térmico» (temperatura), indicando que ambos elementos se recogen y plasman en el mismo gráfico para facilitar análisis más completos y comparativos.

El formato tradicional del climograma presenta los meses del año en el eje horizontal (abscisas) y dos ejes verticales: uno a la izquierda que indica las temperaturas (en grados Celsius) y otro a la derecha que marca las precipitaciones (en milímetros). Generalmente, la temperatura se representa mediante una línea continua, mientras que las precipitaciones se muestran con barras verticales sobre cada mes, lo cual ayuda a identificar fácilmente los valores máximos y mínimos de ambos parámetros.

Este gráfico puede denominarse también diagrama de Gaussen o de Walter-Lieth, según la variante y la información adicional que incluya.

Elaboración y estructura del climograma

Para construir un climograma ombrotérmico es fundamental seguir una serie de pasos que garanticen claridad y precisión:

  • Eje horizontal (abscisas): Representa los meses del año, de enero a diciembre (en el hemisferio norte) o de julio a junio (en el hemisferio sur, para situar el verano en el centro del gráfico).
  • Eje vertical izquierdo: Muestra las temperaturas medias mensuales, normalmente a intervalos de 5 o 10 ºC, comenzando en cero y pudiendo ampliarse si existen temperaturas negativas.
  • Eje vertical derecho: Refleja las precipitaciones mensuales, normalmente a intervalos dobles de los grados de temperatura (por ejemplo, saltos de 10 o 20 mm).
  • Barras y líneas: Las barras verticales indican la cantidad de precipitación de cada mes y la línea conecta los valores de temperatura media mensual.
  • Información complementaria: Es recomendable añadir el lugar y altitud de la estación meteorológica, temperatura media anual, total de precipitaciones anuales y, si es posible, la fuente de los datos y el periodo de observación.

Algunas variantes avanzadas pueden incluir datos adicionales como la latitud y longitud, los índices de aridez (Gaussen o De Martonne), la clasificación climática de Köppen e incluso valores de evapotranspiración o intensidad bioclimática.

Principales tipos de climogramas ombrotérmicos

Dentro de los climogramas ombrotérmicos existen varias versiones y estilos, cada uno con su propio enfoque y nivel de detalle:

  • Climograma clásico (Gaussen): Representa temperatura y precipitación mensual, marcando los periodos de aridez cuando la precipitación es menor que el doble de la temperatura mensual, rellenando estas áreas en el gráfico.
  • Diagrama de Walter-Lieth: Utilizado ampliamente desde 1967, combina escalas proporcionales (20 mm de precipitación = 10°C de temperatura), permitiendo visualizar humedad y sequía de manera clara con zonas sombreadas o punteadas según el exceso o déficit de agua. Incluye información adicional como altitud, años de observación y clasificación climática.
  • Climodiagrama de Rivas-Martínez: Aporta aún más datos, incorporando no solo la temperatura y la precipitación, sino también la actividad vegetal, el índice de mediterraneidad, y periodos secos y húmedos.
  • Climodiagrama de Montero de Burgos y González Rebollar: Es el más completo, integrando valores de evapotranspiración, disponibilidad hídrica, capacidad de retención del suelo, escorrentía y otros parámetros ecológicos que ayudan a comprender el balance hídrico y la productividad ecológica de la región analizada.
  • Diagramas de termohietas: Menos frecuentes, presentan la temperatura en el eje vertical y la precipitación en el horizontal, conectando los puntos mensuales para formar polígonos; útiles para comparar regímenes climáticos de forma alternativa.

Todas estas variantes coinciden en su propósito fundamental: sintetizar visualmente el comportamiento climático anual de un lugar, facilitando la comparación rápida entre distintas zonas.

Interpretación del climograma paso a paso

Climogramas Ombrotérmicos

Leer e interpretar correctamente un climograma ombrotérmico exige fijarse en varios elementos clave:

  1. Distribución de las precipitaciones: Es esencial observar en qué meses se concentran las lluvias, si están repartidas de manera regular o se concentran solo durante ciertas estaciones. Por ejemplo, precipitaciones abundantes en invierno suelen corresponder a climas oceánicos o mediterráneos de la franja norte.
  2. Oscilación térmica anual: Analizar la diferencia entre el mes más cálido y el más frío ayuda a identificar si se trata de un clima marítimo (amplitud reducida, inviernos suaves y veranos frescos) o continental (gran salto térmico, inviernos fríos y veranos calurosos).
  3. Identificación de periodos de aridez: Según el índice de Gaussen, un mes se considera árido si la precipitación en mm es menor al doble de la temperatura promedio de ese mes (2T ºC ≥ P mm). Esto se representa gráficamente y ayuda a saber cuándo y cuánto dura la sequía anual.
  4. Reconocimiento del tipo de clima: Al juntar los datos anteriores con la localización y altitud, se puede clasificar el clima del lugar (oceánico, mediterráneo, de montaña, continental, desértico, etc.). Por ejemplo, climas con lluvias regulares y pocas oscilaciones térmicas suelen ser oceánicos; con veranos secos y lluvias otoñales, mediterráneos; y con altas precipitaciones y bajas temperaturas, de montaña.
  5. Análisis de la influencia del clima: Todo este conocimiento es relevante no solo para ubicar el clima, sino para anticipar la vegetación, la agricultura, la necesidad de agua y las actividades humanas posibles.

El análisis puede ser tan básico o tan detallado como se requiera, según la finalidad educativa, científica o profesional del comentario.

Ejemplos prácticos y comentarios de climogramas

Un buen ejercicio para afianzar la interpretación de climogramas es comentar ejemplos específicos y compararlos entre sí para identificar los factores climáticos más representativos de cada región.

Por ejemplo, un climograma típico del norte de la Península Ibérica, con temperatura media anual de unos 14ºC y un total de precipitaciones anuales superior a los 1700 mm, presenta:

  • Precipitaciones abundantes: Lluvias regulares durante todo el año, con un ligero descenso en los meses de verano debido a la influencia del anticiclón de las Azores (impidiendo la entrada de lluvias estivales).
  • Temperaturas suaves: Inviernos no excesivamente fríos (mínimas en torno a 9ºC) y veranos frescos (máximas de unos 20ºC), resultando en una amplitud térmica baja, típica de zonas costeras con influencia marítima.
  • Regímenes de aridez inapreciables: La existencia de menos de dos meses secos al año confirma la presencia de un clima oceánico puro o costero.

En contraste, un climograma de la costa mediterránea, con temperaturas medias más elevadas y precipitaciones anuales mucho menores (por debajo de 500 mm), evidencia:

  • Estación seca bien marcada en verano: Ausencia de lluvias de mayo a septiembre y máxima pluviosidad en otoño (octubre) a menudo asociada a episodios de gota fría.
  • Oscilación térmica moderada: Máximas superiores a 25ºC en agosto y mínimas templadas en invierno, debido a la influencia marina.
  • Varios meses áridos: Por la sequía veraniega, este climograma representa el típico clima mediterráneo costero, propio de la costa levantina, andaluza y Baleares.

Comparando varios climogramas se aprecia claramente cómo la disposición de los datos permite identificar climas, su distribución y sus causas, como la presencia de cordilleras, la influencia atlántica, la proximidad al mar o la acción de los anticiclones y borrascas.

Clasificación climática según el comentario de climogramas

Climogramas Ombrotérmicos españa

La interpretación sistemática de los climogramas ombrotérmicos facilita clasificaciones climáticas muy útiles tanto desde el punto de vista académico como práctico.

Para comentar y clasificar el clima reflejado en un climograma, se recomienda seguir este esquema:

  1. Análisis de las precipitaciones: Total anual (muy abundante, abundante, moderada, escasa o muy escasa); distribución (regular, bastante regular o irregular); identificación de meses secos (menos de 30 mm) y estaciones más lluviosas.
  2. Análisis de las temperaturas: Temperatura media anual (baja, fresca, moderada, cálida o alta); amplitud térmica (muy baja, baja, moderada, alta o muy alta, lo que indica si es un clima de costa o interior); información sobre veranos (calurosos o frescos, según haya meses con medias iguales o superiores a 22ºC) e inviernos (suaves, moderados o fríos).
  3. Aridez: Determinación de los meses áridos con el índice de Gaussen (2T ºC ≥ P mm) y evaluación general con el índice de De Martonne (precipitación anual dividida entre la temperatura media anual + 10). La cantidad de meses áridos ayuda a distinguir climas oceánicos (0-2 meses), mediterráneos (más de 2), esteparios, semihúmedos, semiáridos y desérticos.
  4. Identificación del tipo de clima: Oceánico, mediterráneo, de montaña, subtropical de Canarias, continental, estepario o desértico.
  5. Factores que explican el clima: Latitud, relieve, distancia al mar, acción de anticiclones y borrascas, corrientes marinas y circulación atmosférica.
  6. Localización geográfica: Basada en la amplitud térmica y las medias estacionales, ayuda a situar aproximadamente la región en el mapa.
  7. Influencia en el medio y en la actividad humana: Condiciona la vegetación, la existencia o ausencia de agua, los cultivos, la ganadería, la producción energética, el turismo y la densidad de población.

Un comentario bien desarrollado de un climograma ombrotérmico debe tomar en cuenta todos estos aspectos para llegar a una conclusión acertada y completa sobre el clima reflejado.

Utilidad de los climogramas en biogeografía y ciencias ambientales

La importancia práctica de los climogramas ombrotérmicos va mucho más allá del entorno académico: son instrumentos clave para la investigación biogeográfica, la gestión agraria, la planificación urbana y la prevención de riesgos ambientales.

  • Identificación de biomas y bioclimas: Analizando la relación entre precipitación y temperatura se pueden definir los principales biomas y prever la distribución de ecosistemas y especies vegetales.
  • Planificación agronómica: Permiten anticipar la disponibilidad de agua y los periodos de riesgo agronómico, haciendo posible ajustar los calendarios de siembra y cosecha a las condiciones reales.
  • Gestión y mitigación de riesgos: Ayudan a valorar la susceptibilidad a sequías, inundaciones o heladas según el comportamiento climático estacional de cada zona.
  • Estudios de cambio climático: Comparando series de climogramas de diferentes décadas se pueden detectar tendencias de aumento de temperatura, variación de lluvias y cambios en la duración de los periodos de aridez.

En los proyectos de gestión ambiental, los climogramas son también imprescindibles para la toma de decisiones sobre infraestructuras, distribución de recursos hídricos y ordenación territorial.

Los climogramas ombrotérmicos tienen una gran utilidad en diversos ámbitos, ya que condensan en una sola imagen la complejidad del clima de un lugar, facilitando la identificación de patrones, tendencias y ayudando en la toma de decisiones informadas en ciencia, planificación y conservación.