Inicio » Clima » La bruma: qué es, cómo se forma y en qué se diferencia de la niebla

bruma sobre el mar

Con el avance del verano y las altas temperaturas, los fenómenos atmosféricos que reducen la visibilidad suelen multiplicarse, especialmente cerca de las costas. Entre ellos, la bruma es uno de los términos que más dudas genera, pues a menudo se confunde con la niebla o la neblina. No obstante, cada fenómeno tiene sus peculiaridades y su propia manera de afectar a nuestra percepción del horizonte.

Durante los meses estivales, no es raro escuchar noticias sobre la aparición de una ligera bruma sobre el mar al atardecer, como la que puede contemplarse desde la playa de La Costilla en Rota, en la bahía de Cádiz. Este tipo de neblina marina genera paisajes tan evocadores como peligrosos para la navegación, y su origen y composición presentan diferencias claras respecto a otros fenómenos similares.

¿Qué es exactamente la bruma?

La bruma es un fenómeno atmosférico que consiste en la suspensión de diminutas partículas, no solo de agua, sino también de polvo, sal o contaminación, que se mantienen en la atmósfera cerca de la superficie. Mientras que la niebla y la neblina están formadas únicamente por gotas de agua, la bruma destaca por su composición mixta, lo que le otorga un aspecto más difuso y a menudo un matiz amarillento o grisáceo, sobre todo en entornos costeros o marítimos.

En el caso concreto de la bruma marina, estas partículas abundan sobre la superficie del mar, provocando una reducción de la visibilidad horizontal. Sin embargo, la bruma no suele ser tan densa y permite distinguir objetos lejanos, aunque con un cierto velo o apariencia borrosa.

¿Cómo se forma la bruma?

La formación de la bruma requiere condiciones particulares de temperatura, humedad y circulación de aire. Aunque comparte rasgos con la niebla y la neblina, la bruma se caracteriza por la presencia de partículas sólidas además de las líquidas.

En costa y mar abierto, la bruma se genera al mezclarse aire húmedo con partículas en suspensión —como sal marina, polvo transportado por el viento o incluso contaminación—. Cuando el aire cerca de la superficie se enfría, suele adquirir la capacidad de retener esas partículas durante más tiempo, produciendo ese aspecto brumoso que envuelve el horizonte al caer la tarde o tras un cambio brusco en la temperatura ambiental.

¿En qué se diferencia la bruma de la niebla y la neblina?

Las diferencias entre estos fenómenos radican en la composición y la densidad de las partículas. La niebla y la neblina están formadas únicamente por agua, suspendida en minúsculas gotas que reducen la visibilidad; la niebla propiamente dicha limita la visión a menos de 1.000 metros, mientras que la neblina permite ver a mayor distancia.

La bruma incorpora otras sustancias como la sal marina, polvo o contaminación, además del vapor de agua. Este hecho convierte a la bruma en un fenómeno exclusivo de zonas marítimas y costeras, ya que en rutas y autopistas interiores no suele formarse. Además, aunque afecta a la visibilidad, raramente alcanza la densidad de la niebla.

Impactos y curiosidades asociadas a la bruma

La presencia de bruma sobre el mar resulta conocida para quienes frecuentan zonas litorales o se dedican a la navegación. Su aparición puede complicar las maniobras de barcos y embarcaciones pequeñas al distraer la perspectiva del horizonte y dificultar la localización de boyas o señales marítimas.

Además, la bruma puede influir en la percepción de los colores y las luces durante el amanecer o el atardecer, generando paisajes vaporosos y a menudo muy fotogénicos, que atraen a visitantes y fotógrafos a puntos emblemáticos de la costa. En ocasiones, una densa bruma puede incluso acentuar la sensación de humedad y refrescar levemente el ambiente en días especialmente calurosos.

La interacción entre el mar y la atmósfera es clave en la aparición de este fenómeno, que si bien es menos intenso que la niebla, sigue siendo relevante para la seguridad en la navegación y para quienes desean disfrutar de la belleza del litoral en toda su amplitud.